2016-02-03

Películas Madres e Hijas

El tema de las relaciones materno-filiales, y en particular, entre madre-hija, no está exento de ser el punto central de una inagotable fuente de literatura, de la que podríamos estar debatiendo largo y tendido, y no acabaríamos nunca. 

Dramas mundialmente conocidos, ensayos, novelas, obras teatrales, tragedias,... libros y libros que narran historias donde las protagonistas son una madre y su hija (o hijas); la raíz y su continuidad; la Madre naturaleza y sus frutos. Y dentro de estas historias, estas madres e hijas desarrollan una trama que puede ser diferente, según la personalidad de esas mujeres, sus conductas, y las características de esa relación, normalmente compleja. 

Sin más preámbulos, os voy a contar algunas películas que han llevado a la historia del cine inolvidables películas sobre madres abnegadas o ególatras, dominantes o amorosas, y su relación con sus hijas, unas descaradamente aprovechadas, otras excesivamente dominadas.

Bette Davis

LA LOBA (1941) de William Wyler, una obra de arte del cine clásico, interpretada por la Diva Bette Davis, en el papel de Regina Giddens, esposa cruel, pérfida, egoísta y detestable, y peor madre de una cariñosa y dulce hija, Alexandra  (gran papel de Teresa Wright), que nace en medio de una manada de lobos con sed de dinero, sin escrúpulos (su madre y sus tíos), pero que adora a su padre (papel interpretado por Herbert Marshall), al que ve como chantajea sin piedad esa mujer, esa loba, que es su propia madre, con el único fin de conseguir un dinero que no le pertenece, por pura ambición. 

Alexandra, la hija que se debate entre ayudar a su madre a llevar a cabo sus planes maquiavélicos, casándose con alguien a quien no ama, para que su odiosa madre -que la utiliza en este sentido- consiga unos bienes que pertenecen a su padre enfermo, o casarse con un periodista de clase baja, pero quien la ama de verdad, para no volver a repetir el error de un matrimonio tan desgraciado como el de sus progenitores. 
La loba Bette Davis

Y la respuesta la tendrá de forma muy evidente, al llegar el momento cumbre de la película, en el que Alexandra ya no tiene ninguna sombra de duda de la pura maldad que representa su madre Regina, una zorra en el sentido menos lujurioso de la palabra.

Excepcional película del cine clásico de Hollywood, de uno de los importantes directores de grandes películas como Horizontes Lejanos, La Heredera, La carta, etc., William Wyler que pidió a la escritora Lillian Hellman que versionara su novela para la gran pantalla, y así lo hizo. Todo ello sumando el talentoso elenco de actores ya mencionados, la fotografía de Gregg Toland, la partitura de Meredith Wilson, y por supuesto, la extraordinaria actuación de la estrella fulgurante Bette Davis. 


Joan Crawford


ALMA EN SUPLICIO (1945) es otra de las grandes películas de cine negro de los años 40, protagonizada por Joan Crawford, la otra diva que competía con la Davis por conseguir esos personajes dramáticos, en un momento en que escaseaban los papeles para mujeres y menos para las "maduritas" cuarentonas en las películas de posguerra. Escogida por el director de Casablanca, Michael Curtiz, fue su oportunidad para resurgir de las cenizas, y ganar un Oscar como mejor actriz por su estelar actuación en este filme. 

He escogido esta película, porque a parte de tener un guión muy recomendable, nos cuenta entre otros temas, la autodestrucción entre una madre abnegada, llamada Mildred Pierce (Joan Crawford), una mujer emprendedora, con mal ojo para elegir a los hombres, pero capaz de cualquier cosa por sus hijas; y su hija mayor, Veda (papel que interpreta Ann Blyth), una adolescente frívola y que desprecia a su madre de una forma visceral, pues no le puede ofrecer el estatus social que anhela. 
Alma en suplicio


Una madre engañada por su marido Bert, con el corazón roto, y que esconde sus miserias, únicamente para obtener el amor de su hija Veda, y para que esta se sienta tranquila, viviendo en su mundo de caprichos, sacrificando todo lo más preciado. 

La trama va in crescendo, y se convierte en puro cine negro, donde subyacen los instintos más bajos de la hija y otros personajes de la película (como lo que esconde el segundo esposo, mujeriego y aprovechado de Mildred, Monty), y el clímax del crimen, con las investigaciones policiales, el juicio en el que se acusa a Mildred Pierce, y la verdadera autoría del asesino. Magnífica obra cinematográfica sobre esa fatídica relación entre Mildred y Veda. 



Anna Magnani


BELLISSIMA (1951) ¿Quién no recuerda a la musa del Neorrealismo italiano, Anna Magnani en esta dramática e imprescindible película de Luchino Visconti? 

¡La Madre que te parió, Anna Magnani! Ese papel de madre ítala por los cuatro costados, peleona, la mejor madraza, empecinada en convertir a su pequeña hija Maria en una estrella infantil (la jovencita actriz Tina Apicella).

Al principio, nos parece cómico, esa mujer de clase obrera, Maddalena, maltratada por su marido, llevando de cásting en cásting a su pequeñita Maria, dirigiéndola, animándola, sin tener en cuenta que en realidad es su sueño: el de un futuro diferente para su hija, el anhelo de toda madre de ver triunfar a sus hijas/os, si darse cuenta que lo que hace es aumentar la ansiedad de la niña. 

El drama de una madre exigente por amor, frustrada con la realidad de tener una hija normal: ni prodigiosa ni tan "bellissima" como ella querría que fuese.

Imitación a la vida


IMITACIÓN A LA VIDA (1959) es una película que trata diversos temas, como el crepúsculo de las estrellas de cine al llegar a cierta edad, y las dificultades de encontrar papeles para trabajar en este mundo de glamour. Las diferencias sociales entre blancos y negros tan determinantes en esa época, el racismo, y también, la historia de dos madres y su dramática relación con sus respectivas hijas. Me centro en este tema, pues de ello trata esta entrada. 

Más allá del personaje principal, protagonizado por otra de las rubias sexys más famosas y de vida escandalosa de esta década, Lana Turner, haciendo una interpretación muy elegante y sofisticada, pero también sensible y dramática, quiero hacer hincapié al protagonismo secundario de dos actrices que son en este caso las que desarrollan el tema más convulso entre madre e hija: Juanita Moore y Susan Kohner


Juanita Moore y Susan Kohner


Annie (Juanita Moore) es una mujer negra que acaba siendo contratada por una actriz viuda sin empleo, Lora Meredith (Lana Turner), para ayudarla en las tareas domésticas. Se conocen un día en la playa, se caen bien, y sus hijas también se entienden a pesar de las diferencias evidentes. Annie tiene una hija mulata, Sara Jane (Susan Kohner), y Susie (Sandra Dee) es la hija de Lora. Pasan los años, la convivencia es buena hasta que llega ese momento en que Sara Jane se da cuenta que no tiene nada en común con Susie, que ella no tiene una madre blanca con un buen estatus social, y que el hecho de tener una madre negra no le beneficia en nada. 

A partir de esa momento, se desencadena el verdadero drama: querer imitar la vida del otro, renegando incluso de tu propia madre por su color de piel, despreciándola, a pesar del inmenso amor que le ofrece Annie, que por otro lado es el que desearía haber recibido Susie de su madre Lora, más preocupada por su carrera que por su hija. Otra joya del cine de los años 50 y 60 de la mano del gran Douglas Sirk.


Sophia Loren


DOS MUJERES (1960), dirigida por Vittorio de Sica, es la gran consolidación como actriz dramática de la "maggiorate" por excelencia del cine italiano, Sophia Loren, que le valió un Oscar como mejor actriz. 
En su papel de madre viuda que lucha por sobrevivir, durante los bombardeos en la capital italiana, en 1943, en plena segunda guerra mundial, protegiendo a su hija adolescente de los avatares del conflicto bélico. 

Un papel muy potente de la actriz, en unas escenas dramáticas y violentas, pero también muy natural en los momentos de menor crudeza.