2015-12-05

80 años cumple el gran Woody Allen: Mi homenaje

Hace meses que pensé
 "un día de estos haré una entrada de aquellas bien orquestada, con sumo cuidado para no cometer ningún desliz, redactada con la máxima perfección lingüística y con un guión estructurado, escogiendo las palabras y las imágenes más adecuadas".
Entonces, noté que me ponía tensa, debido a mi neurosis de autoexigencia, y la cabeza me empezó a doler como si me la estuviesen martilleando o cableando para montar una estación eléctrica en el cerebelo. Aquel día llegué a pensar, aturdida y alocada por la opresión de las meninges, que era la maldición del escorpión de Jade


La maldición del escorpión de Jade


Para más inri, noté que las gafas de pasta con las que intento ir por el mundo, sin perder el autobús por no ver el número, o para no chocar contra la gente al cruzar la acera, ya no me servían, no veía nada bien, y los pinchazos en todo mi cráneo no me dejaban tranquila. El corazón me latía rápido, y me oprimía el brazo para evitar un posible infarto.

Como soy muy hipocondríaca, enseguida pensé que tenía todos los síntomas de un tumor cerebral, o un derrame, o un inminente infarto, o...Bueno, la cuestión es que aún me puse más ansiosa, y mi cabeza estaba a punto de estallar como una bomba de relojería. 

No podían pasar más días,... tenía que hacerme unas pruebas,.. un TAC,... ¡lo que fuese!, pues estaba muy mal, quien sabe si a pocos días de la muerte. ¡Oh, qué miedo de morir, tan joven!, y sola, porque mi última pareja me había dejado -un hombre casado, pues me gusta flirtear con lo imposible, ya sabéis Maridos y mujeres, y esas cosas- y había vuelto con su esposa. ¡No, aún tenía que escribir la entrada triunfal que me había propuesto como objetivo!



Maridos y mujeres


¡Toma el dinero y corre a por un taxi!. Y me fui a urgencias, y tardé más tiempo en explicar todos los síntomas al infermero de puerta, que el rato que estuvieron haciéndome análisis, electros y TACs. ¡Malditos médicos, digan la verdad, y Todo lo demás.



Todo lo demás


"Respira, respira hondo, los nervios te han jugado una mala pasada", pensaba estirada en aquella incómoda cama del hospital que tantas veces me había visto entrar y salir. No sé si saldría esta vez. 

Al sentirme tan desvalida, sola, con aquella bata que no sabes si se cierra por delante o por detrás, la mente me llevó a analizar mi pasado, los Delitos y faltas, lo que podría haber hecho y no hice, lo que podía haber sido y no soy.
  
Delitos y faltas


Al cabo de unas dos o tres horas, entró la doctora de guardia,creo que se llamaba Alice, y me dijo que había tenido un ataque crítico de ansiedad, y eso me había producido unos espasmos musculares en las cervicales, y de ahí venía el dolor craneal, la presión ocular y la aceleración cardíaca. 



Alice


Me dio un valium, me indicó que me lo pusiese debajo de la lengua, y me aconsejó que me tomase las cosas con más calma. 

Vamos, que para eso ya estaba el psicoanálisis, que no era faena mía buscar la cuadratura del círculo. Que lo de analizarme, Si la cosa funciona, se lo dejase al psicoterapeuta.


Si la cosa funciona


Oh, gracias, doctora, y gracias a..no sabía a quien agradecerle que no fuese a morir ese día, pues como soy atea, vamos que me cuestiono la existencia de dios, pues nada, las gracias quedaron suspendidas en el aire éterico de la sala fría del hospital.


Tras este periplo de circunstancias adversas, me viene a la memoria que tenía que hacer una entrada importante, y sin darme cuenta ya está escrita: mi homenaje al gran maestro, al director con el que me siento más identificada, a mi idolatrado Woody Allen que acaba de celebrar su 80 cumpleaños


Recuerdo la primera película en la que vi a ese flacucho, miope y desastroso hombrecillo con Sueños de seductor.
"Eres bueno, Allen, muy bueno", dijo el fantasma de Bogart.




Un genio como ninguno, que ha sabido llevar sus neurosis, sus fracasos sentimentales, sus miedos, su hipocondría a la gran pantalla, y plasmar sus reflexiones más íntimas en sus ingeniosos guiones, sobre la muerte, o la existencia de dios, o Sobre lo que era el sexo y nadie se atrevió a preguntar.



Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar


Temas como el sentido de la vida, las relaciones de pareja, los conflictos, o el judaísmo (Allan Stewart, -su verdadero nombre- nació en el seno de una familia judía de Brooklyn, los Königsberg), tratados desde una óptica cómica, torpe socialmente, a veces surrealista al estilo Fellini, mezclando la tragedia con el humor más cínico, imitando a los cómicos míticos como Groucho Marx . Un reflejo de su personalidad en el cine.



Después de años y años de psicoanálisis, dijo que nada curaba más que llegar a cierta edad, y aceptar que no vas a cambiar. No se rindió, creo que maduró.
Su mejor psicoterapia ha sido escribir, escribir y crear obras de autor inimitables. Un guión como mínimo por año en su carrera cinematográfica.


De todos ellos, a pesar de que me apasiona todo lo woodyliniano, pues mantengo ese paralelismo fóbico y el sentido del humor catastrófico con él, me quedo especialmente con Annie Hall, y Misterioso asesinato en Manhattan (apoteósis del tándem Allen-Keaton que funciona a las mil maravillas).


Comedia romántica


Anhelaba ser como él, seguir sus pasos. Comunicar mi ansiedad, y mis temores, y mis dolores, con la escritura, y por eso me hice periodista. No hay mejor forma de sacar los fantasmas Interiores que con la literatura, con las palabras que emanan del alma, creando historias, y viendo como se evaporan los espectros atemorizantes. Pero ahí me he quedado, insignificante delante del mito.



Interiores


Aún no he tirado la toalla por lo que respecta a las neuras, ni he superado los males del corazón, esos que no son somáticos, sino que nacen de la psique, pero sé que un día maduraré. 

Escribiré y escribiré, aunque de mis relatos no se hagan películas, ni se adapten mis reflexiones al cine, ni gane Oscars, ni viva a caballo entre Manhattan y Londres.



Manhattan
  

Aun puedo ser Otra mujer, sin dejar de tener mi personalidad, como Woody Allen, que  se ha construido y se ha metamorfoseado en varias ocasiones de su vida, provocando escándalos, críticas y odios, perdiendo amistades, amores y musas, pero ganando más público y seguidores de su cine iconoclasta. 

Cada película, cada guión, él le ha otorgado Un final made in Hollywood


Comedia


Octogenario, el gran cineasta no se ha vuelto un viejo Dormilón, y sigue en pie de guerra, con más de 45 películas en su filmografía, y un proyecto en marcha que lanzará en 2016: La película sin título de Woody Allen, un filme on line para Amazon. 


El dormilón


Woody Allen sigue en la brecha, puede que llegue a los 100 años, -con esto de la esperanza de vida que se va alargando-, mientras los fans (yo incluída) Todos dicen I love you, Woody y ¡qué cumplas muchos más!



Woody Allen