2015-11-19

Las mejores películas musicales de la época dorada del cine

La melodía de BroadwayMucho ha llovido (y hemos cantado, bailado, llorado y sonreído bajo esa lluvia) desde que se estrenó en 1929, La melodía de Broadway, que iba a representar el nacimiento de un nuevo género cinematográfico con mayúsculas, el MUSICAL

Al inicio del cine sonoro, la música dejó de ser un elemento externo, que servía únicamente como elemento de entretenimiento independiente a las imágenes sin voz, y pasó a ser un elemento intrínseco de la película. 

El arte de la música se unió al séptimo arte, creando el cine musical, donde el elemento de conexión propicio entre ambos era una coreografía o montaje. 
No se trataba de cortar el desarrollo, y que el personaje se pusiera a cantar un fragmento musical como si se tratase de un intermedio publicitario, o que ese número musical no tuviese ninguna relación narrativa con la obra. Con el avance de las técnicas sonoras, la música se convirtió en el objetivo del cine y viceversa, y en este equilibrio el elemento musical fue determinante, y de éste dependía el guión, la fotografía, la dirección y el montaje. 

Recuerdo los musicales de mi vida, los más significativos, que han dejado huella en mi memoria, con sus melodías incomparables, y sus coreografías que iban más allá de la mera interpretación. Espectaculares bailes en escenarios de ficción o naturales, con sus protagonistas siguiendo el compás de la música, con movimientos perfectos, cantando sus deseos y anhelos, poniendo música en sus palabras para contarnos historias de amor, tragedias y aventuras.
UN DIA EN NUEVA YORK

UN DIA EN NUEVA YORK (1949)

A pesar de que no es el musical por excelencia de la época de oro de Hollywood, ya que después de éste vinieron dos grandes obras maestras, Un americano en París y Cantando bajo la lluvia, sí que fue la primera película de este género en que se salió al exterior, y se pudieron rodar, salvando los obstáculos, las tomas teniendo como escenario Central Park, la estatua de la Libertad y el puente de Brooklyn, lugares más emblemáticos de la ciudad de Nueva York.

Tres marineros norteamericanos atracan en el puerto de Nueva York, y tienen únicamente un descanso de 24 horas para disfrutar de la ciudad. Gene Kelly, Frank Sinatra y Jules Munshin (los tres protagonistas) están dispuestos a comerse la Gran Manzana en un día, de arriba a abajo, desde el Bronx hasta Battery, y así nos lo explican desde que ponen los pies en tierra firme, cantando "New York, New York, it´s a wonderful town". 
A partir de ese momento, se inicia una secuencia de imágenes, postales pintorescas de la ciudad de los rascacielos, que cobran vida con los fabulosos números musicales de los tres portentosos actores. 
Las voces de Frank Sinatra y Jules Munshin, y el talento del bailarín Gene Kelly, siguiendo la partitura del gran compositor y pianista, Leonard Bernstein, y con la dirección de Stanley Donen, hacen del filme una maravillosa aventura, con música, baile, entretenimiento, y romanticismo. Y es que no podían faltar las chicas neoyorkinas que los tres protagonistas conocerán al azar, y que acabarán siendo guías turísticas de los tres marineros, y la parejita cada una por separado, que le tocará bailar/besar/enamorarse de cada uno de los marines. Ellas, las actrices protagonistas también son un exponente del arte musical, del canto y el baile del Broadway de los años 50 y 60: Betty Garrett, Ann Miller y Vera-Ellen. 

Un día en Nueva York ganó el Óscar a la mejor Banda sonora. 



UN AMERICANO EN PARÍS (1951)
Un américano en París

Este musical me apasiona, y me dejó impactada la primera vez que lo vi. Cada escena estaba llena de color, de luminosidad y de belleza. La pareja protagonista, formada por el director, bailarín y actor Gene Kelly y la dulce danzarina franco-estadounidense Leslie Caron, es una simbiosis de perfección en sus escenas de baile, pero también en las que se manifiestan como los dos amantes en la ciudad de la luz. Es por todo ello que Un américano en París ganó el Oscar a la mejor película y al mejor guión original. 

La obra sinfónica es fruto del gran trabajo de otro gran compositor de clásicos musicales, George Gershwin, composición estrenada en 1928 en el Carnegie Hall de Nueva York. Años más tarde, "Un americano en París" de Gershwin se convierte en la banda sonora de este clásico del cine musical de Hollywood, bajo la dirección de Vincente Minelli. Un concierto que Gene Kelly supo coreografiar magistralmente. 
Años más tarde, Woody Allen hizo homenaje de la composición de Gershwin en su gran obra Manhattan, en la que aparecen diferentes composiciones del músico, entre ellas la más significativa Rhapsody in Blue.

El montaje y los diferentes decorados de la ciudad de París son magníficos, prueba de ello es el merecido oscar que obtuvo por su decoración en color. También cabe destacar los cambios de vestuario, dependiendo de la escenificación: Leslie Caron parece una muñeca a la que se le van combinando las piezas de ropa, según el momento de la película. Desde sus trajes de múltiples colores para su puesta en escena, pasando por el sobrio vestido blanco con chaleco ceñido negro y pajarita, paseando a la orilla del Sena junto a un enamorado Gene Kelly, hasta el disfraz de tul de hada blanco con adornos y lentejuelas. Una maravilla de armario ropero. Y otro oscar para el film al mejor vestuario.


Un américano en París

Tengo un grato recuerdo de este musical, una delicia para los sentidos: desde el talento para la danza y el humor sin exceso de Gene Kelly, hasta el savoir faire y dulzura de Leslie Caron, una profesional de ballet clásico, que ya había tenido ocasión de ser pareja de otros grandes del género, como Fred Astaire
El número final de 16 minutos de duración, en la fuente iluminada en la noche, con el vaivén de los amantes y la cámara que se tambalea al son de los bailarines, es insuperable. 
Un éxito rotundo de taquilla y una obra maestra para la posteridad.


CANTANDO BAJO LA LLUVIA (1952)
Cantando bajo la lluvia

Otra mítica película del cine musical de los años 50 fue Cantando bajo la lluvia, dirigida y protagonizada por el actor, bailarín, coreógrafo, cantante y también director, Gene Kelly junto a su compañero de viaje en el mundo de las nuevas superproducciones musicales de la Metro Goldwyn Mayer, Stanley Donen. 
Tanto Kelly como Donen habían trabajado juntos en otro exitoso filme del género, Un día en Nueva York (1949), del que ya hemos hablado al principio de este post.

Una imagen quedó grabada en nuestra memoria cinéfila como icono de esta obra magistral, considerada con el paso de los años como una de las mejores películas musicales de todos los tiempos: un eufórico Gene Kelly, calado hasta los huesos por el efecto de una intensa lluvia de ficción, canta, salta, baila tap, chapotea sobre los charcos de la calle, pega un brinco y se alza en una farola, con su paraguas cerrado, y nos dice que está "happy" otra vez.
Cantando bajo la lluvia es una sátira sobre los problemas que tuvieron algunos actores y actrices para adaptarse al cine sonoro, ya que algunos de ellos no tenían ningún don ni al hablar y menos al cantar, y tuvieron que abandonar sus carreras profesionales (lo que se llama hacer mutis por el foro) o ser doblados. 
Con números muy divertidos, y una coreografía propia del tándem Kelly-Freed, los tres protagonistas del filme, entre ellos una debutante Debbie Reynolds, Donald O´Connor y el mismo Kelly hacen las delicias del público con sus canciones, sus shows, sus muecas y sus bailes. Cyd Charisse, famosa bailarina de la talla de Leslie Caron, puso el toque erótico en una escena de ballet, estilizada como una cabaretera junto a Kelly, mostrando sus larguísimas piernas, las más famosas del cine de la época.

SIETE NOVIAS PARA SIETE HERMANOS (1954)
Siete novias para siete hermanos

El género musical se había consolidado, alcanzando su madurez en los años 50, y era uno de los preferidos del espectador, al igual que el cine negro o el western. 

Stanley Donen que había dirigido con gran acierto, y contando con la experiencia del rey del musical, Gene Kelly, Un día en Nueva York y Cantando bajo la lluvia, consiguiendo llegar a la cima, en 1954 decide recrear una obra, mezcla entre western y la adaptación del mito del rapto de las Sabinas: Siete novias para siete hermanos fue la primera película de este género rodada en cinemascope, que después se trasladaría a Broadway

Previamente, conocí el argumento de Siete novias para siete hermanos por la banda sonora, pues mi padre tenía el disco de vinilo, y mientras escuchábamos las canciones, nos contaba con gran entusiasmo que había una vez siete hermanos cowboys, los Pontipee, que vivían solos en las montañas de Oregón, y que talaban madera con sus sierras al compás de una bella melodía en la fría noche nevada ("Lonesome Polecat"), construyendo con piruetas, bailes y una fantástica coreografía de Michael Kidd su propio granero (uno de los fragmentos más recordados de la película). 

Entre estos fantásticos bailarines se encontraba un jovencito Russ Tamblyn, que después tendría un papel relevante en West Side Story.
Siete novias para siete hermanos

Como estaban tan solos, el hermano mayor Adam (que interpreta el cantante y bailarín Howard Keel) decide ir al pueblo a la "caza de esposa" (algo que podría considerarse totalmente indigno y machista en estos tiempos), y se enamora de Milly (la actriz prodigio Jane Powell),  se casa y la lleva a la cabaña, para hacer de criada de sus cuñados, unos palurdos sin normas ni modales. 

Para no ser menos, y siguiendo el ejemplo de Adam, los otros seis Pontipee se van en busca de su media naranja, pero para evitarse noviazgos largos, raptan a las jóvenes casaderas del pueblo, y se las llevan para vivir una vida idílica en su casa de la montaña. El tema del rapto está inspirado en un cuento del escritor Stephen Vincent Benét, "Sobbin Women", que a su vez está basado en el mito de El rapto de Las Sabinas, de Plutarco. 

A pesar de introducir otra visión nueva del musical, la película Siete novias para siete hermanos solo ganó el oscar a mejor banda sonora.

GUYS AND DOLLS (1955)
Guys and Dolls

Considerada más como obra musical propiamente de los escenarios de Broadway, Ellos y Ellas (título AKA) fue transformada por el director de grandes melodramas Joseph. L. Mankiewicz (Eva al desnudo y La condesa descalza), en una película musical diferente a las que el espectador estaba acostumbrado. Y además lo hizo con dos grandes iconos del cine de oro hollywoodiense, que nunca antes se habían puesto a cantar y bailar en la gran pantalla: Marlon Brando y Jean Simmons.

El filme contaba con otro papel protagonista, la voz de Frank Sinatra y la de Vivien Blaine, actriz que provenía del teatro y que Mankiewicz la requirió para formar el elenco principal de Ellos y Ellas

El resultado del proyecto musical tuvo un gran éxito, y es una obra teatral que hoy en día sigue interpretándose no sólo en Broadway, sino también en las salas teatrales de nuestro entorno cultural europeo. El argumento lo podéis leer en este enlace, ya que si queréis aún podéis comprar las entradas para verla en el Reino Unido.

GIGI (1958)
Gigi

Volvemos al París de principios del siglo XX, de la mano del director Vincente Minelli y con la bailarina chic y que ya había triunfado en Un américano en París, Leslie Caron. 
Gigi es una novela folletinesca de carácter romántico, escrita por Gabrielle Colette, y publicada en 1945. De esta obra, se hizo una película a finales de los años 40, interpretada por Daniélle Deloreme y dirigida por Jacqueline Audry. 

Vincente Minelli hizo una nueva adaptación, introduciendo el elemento musical y coreográfico, para hacer de ella un musical que fue un gran éxito de taquilla, y que supuso entrar en la lista de las películas con más oscars de la historia del cine: en total 9 estatuillas para la Mejor película, director, guión, montaje, vestuario, entre otros. 

Gigi (Leslie Caron) es una niña más bien pueblerina, inocente y romántica que llega a París, y su abuela se encargará de convertirla en una cortesana dispuesta a pescar un marido rico. Gaston (Louis Jourdan) es un apuesto millonario, sobrino de Honoré (Maurice Chevalier), un bohemio mujeriego y vividor, amigo de la familia de Gigi. La abuela tiene el objetivo de casar a su nieta con Gaston, pero él tiene una relación con Gigi pura y amistosa, que no nada tiene que ver con el matrimonio. 
Esta obra musical es una sátira sobre la sociedad burguesa parisina del 1900, con sus juegos amorosos y su superficialidad respecto a demostrar los verdaderos sentimientos. Tout cela est très français.

WEST SIDE STORY (1961)
West Side Story

Al hablar de West Side Story me vienen múltiples recuerdos y otros tantos temas de que tratar. La película que es un clásico dentro del género de los musicales de todos los tiempos, abarca otros subgéneros, y tantas temáticas que podríamos hacer una tesis. Pero, evidentemente, este post no es de letrados y no me extenderé más de lo necesario.

Cuando hablé de las películas sobre la juventud, su rebeldía, sus ganas de vivir, y de las bandas y tribus sociales que se formaban en los años 50, ya hice una pequeña mención a West Side Story, pues el tema central trata sobre bandas juveniles enfrentadas por motivos xenófobos y sociales, los Shark (inmigrantes puertorriqueños) y los Jets (americanos "autóctonos" de clase obrera). Sus peleas callejeras, y las burlas hacia las autoridades policiales en los barrios del West Side de Nueva York. Todo orquestado con bailes excepcionales, música de jazz, ritmos latinos, y pop en escenarios de un barrio marginal neoyorkino.

Además de las disputas y las rivalidades, hay una historia de amor imposible, como en Romeo y Julieta, entre María (una maravillosa Natalie Wood), la hermana del cabecilla de los Shark, y Tony (Richard Beymer), miembro de la banda de los Jets. María y Tony se quieren casar pero saben que ninguna de las partes defenderá su amor. 
West Side Story
El guionista Arthur Laurents se basó en la obra dramática de Shakespeare para adaptarla a una historia contemporánea de los años 50 en Norteamérica. Cuando hablé de las adaptaciones al cine de las obras del escritor de Stratford, comenté que esta película recogía el argumento y los personajes de Romeo y Julieta, así como su argumento y su final trágico, en el que muere el hermano de María, Bernardo (el bailarín George Chakiris) a manos de Tony, y éste a manos de Chino, el pretendiente puertorriqueño de la protagonista.

El musical se estrenó en 1957 en Nueva York con gran éxito, con la coreografía de Jerome Robbins en estrecha colaboración con el compositor Leonard Bernstein y el guionista Laurents. Estuvo a punto de no estrenarse por las desavenencias y el criterio opuesto entre Bernstein y Laurents, que no llegaban a ponerse de acuerdo en el tipo de argumento, o si debía ser teatro lírico o una opereta, como quería Bernstein.

En 1961, los directores Robert Wise y  Jerome Robbins hicieron su adaptación a la gran pantalla, y le dieron un mayor auge, convirtiéndose en el musical más exitoso de la historia. Se le concedieron hasta diez premios Oscar y se ha representado en más de 40.000 ocasiones, por grupos profesionales y amateurs teatrales en los últimos cincuenta y cuatro años.

MY FAIR LADY (1964)
My fair lady

Ya se que os parecerá extraño pero NO, no he visto My Fair Lady. Nadie es perfecto, ni siquiera las cinéfilas como yo. No obstante conozco el argumento de la obra, y sé que Audrey Hepburn hizo un gran papel, aunque los laureles y el oscar se los llevó Rex Harrison, como actor principal. 

Al haber visto la obra de teatro Pygmalión de George Bernard Shaw varias veces, me parecería innecesario también visionar esta re-adaptación musical del gran director George Cukor. He curioseado y resulta que la película de 1964 no es totalmente fiel a la obra homónima, sobretodo el desenlace, ya que Eliza Doolittle (el personaje central, interpretado por Hepburn) no se casa con el profesor Higgins (Rex Harrison) en la versión original. 
La censura hollywoodiense no vería con buenos ojos otro final que no fuera la unión matrimonial entre la vendedora de violetas y el snob lingüista, después de haber convivido juntos bajo el mismo techo tanto tiempo.
Pygmalion

Pygmalion es en realidad una obra de la mitología griega, un relato escrito por Ovidio en Las Metamorfosis, en el que narra la leyenda del rey de Chipre, Pygmalion que se enamora de la escultura que él mismo ha creado. Gracias a la intervención de la diosa Afrodita, la estatua de la mujer hermosa cobra vida, y se convierte en la reina Galatea, la esposa deseada por Pygmalion.

MARY POPPINS (1964)
Mary Poppins

"Supercalifragilisticoespialidoso" es una extraña palabra, que si la pronunciásemos todos más a menudo, posiblemente nos entenderíamos mejor. 

En realidad, este vocablo es el título de una de las canciones más famosas y pegadizas, que componen la banda sonora de una de las películas musicales más entrañable y tierna de la mitad de los años 60, Mary Poppins

La actriz británica de Broadway, Julie Andrews interpretaría el papel de su vida en la gran pantalla (que al principio iba a ser para Audrey Hepburn), el de la niñera mágica que ponía a rajatabla a dos niños de clase alta londinense, a golpe de canción, ingenio y cariño. Su actuación como Mary Poppins le valió a Julie Andrews el oscar como mejor actriz, y su éxito a posteriori en otras películas musicales, como Sonrisas y Lágrimas que fue la catapulta al estrellato definitivo de Andrews.
Julie Andrews

La mezcla de humor, crítica social, animación, y de valores humanos, además del cariño y ternura que se desprende de Mary Poppins hacia los niños de la familia Banks, convirtió la película en uno de los hits más taquilleros y exitosos del director Robert Stevenson.

La película, producida por Walt Disney, fue una adaptación de un libro infantil de Pamela Lyndon Travers, con no menos dificultades, ya que la autora no estaba de acuerdo en que su obra tuviese música ni elementos de animación (si queréis conocer la historia de Pamela Travers y la puesta en marcha de Mary Poppins en el estudio de Disney, os recomiendo la película Saving Mr. Banks (2013) con Emma Thompson y Tom Hanks).

Finalmente, con el beneplácito de la escritora, la película unió personajes reales con animación, usando el fondo Chroma key azul para insertar detrás de los actores una imagen de camareros pingüinos, o un partido de futbol entre todos los animales de la selva. Una fantasía Disney que unida con el talento de Julie Andrews y el del deshollinador Bert (interpretado por el actor, cantante, bailarín y comediante Dick Van Dycke) hizo las delicias de pequeños y grandes. 
Mary Poppins

Además de estos efectos especiales tan novedosos y preciosistas, no hay que olvidar el gran trabajo musical de los hermanos Sherman, bajo la dirección de Irwin Kostal. En total, 18 composiciones (sin contar las canciones y músicas eliminadas), de las cuales ganaron el Oscar a la mejor canción por Chim Chim Cher-ee, la música y letra del número excelso de Dick Van Dycke y los deshollinadores bailando por los tejados de Londres. 

SONRISAS Y LÁGRIMAS (1965)

Como hemos visto anteriormente, el cine musical de la época dorada de Hollywood estaba en declive. Fueron dos títulos los que aún aguantaron el tirón de este género que había nacido para triunfar, pero que a partir de los años 70 iría quedando arrinconado, y desaparecería casi definitivamente en los años de la modernidad cinematográfica.
Estas dos películas fueron Mary Poppins y My Fair Lady, pero también la oscarizada obra de Robert Wise (director de West Side Story), The sound of music (Aka Sonrisas y Lágrimas).

Sonrisas y lágrimas se estrenó en 1959 en los escenarios neoyorkinos, con la música de Richard Rodgers y las letras de Oscar Hammerstein II, compositores que ya habían trabajo juntos en éxitos anteriores como South Pacific y El rey y yo
Pronto, los estudios se disputaron los derechos para adaptarla en formato cinematográfico, y finalmente fue la Fox quien se llevó el premio. Propusieron al director William Wyler en primer lugar, pero delante de su negativa, buscaron como sustituto a Robert Wise, que cuatro años antes había triunfado con West Side Story. Wise fue el que recomendó que se rodase en exteriores naturales para que no fuese tan teatral. El escenario escogido fueron los Alpes austríacos y Salzburgo, que es donde transcurre la historia original.

Para el papel de María, la encantadora novicia que se hace cargo de los seis hijos del capitán Von Trapp (Christopher Plummer), no cabía duda que se pensó en Julie Andrews, que un año antes había ganado su primer y único oscar por su papel de Mary Poppins. Su actuación en Sonrisas y Lágrimas la encumbró a lo más alto del cine de este género.  

Con los años, Sonrisas y Lágrimas se ha convertido en la película más taquillera de la historia del cine, superando incluso las recaudaciones de Lo que el viento se llevó.

¡HELLO, DOLLY! (1969)
Hello, Dolly

Acaba la década, y con ella nos vamos despidiendo de las grandes superproducciones musicales de Hollywood. Decimos adiós con ¡Hello, Dolly!, una película donde nos encontramos nuevamente a Gene Kelly, en esta ocasión como director. Obra musical al estilo Kelly, clásica por principios, de ampulosas coreografías de Michael Kidd (lo conocimos en Siete novias para siete hermanos), escenarios naturales, y decorados de cartón piedra, representando el Nueva York de finales del S. XIX.

El estreno de ¡Hello, Dolly! tuvo que esperar hasta 1969, para no verse eclipsado por el gran éxito que tenía la misma obra en Broadway. La Fox compró los derechos a sus creadores, Jerry Herman y Michael Stewart, comprometiéndose a no exhibirla en la gran pantalla hasta que no finalizarán las representaciones en los escenarios neoyorkinos. 
Pero fue tal la afluencia de público para ver la obra teatral, que la película tuvo que esperar uno año más, perdiendo una gran cantidad de dólares por los intereses que la Fox tuvo que pagar a los acreedores. Y la obra duró y duró, y se repusó en varias ocasiones, con diferentes actrices y actores, tanto en Broadway como en Londres. 

El éxito de ¡Hello, Dolly! no sólo radica en la dirección de Kelly o las coreografías artísticas de Kidd, sino también en la elección de Barbra Streisand para el papel de la viuda Dolly Levi, con su excelente chorro de voz y su personalidad, que le auguró una larga y fructífera carrera musical y profesional, en los escenarios de todo el mundo y en la gran pantalla. Y entre los miembros de la orquesta, un músico de excepción, el gran Louis "Satchmo" Armstrong.

En los años 70 el musical clásico va quedando obsoleto, y se renueva con otra vertiente, que será llevada a cabo por el director Bob Fosse, con éxitos como Cabaret
Pero esto será otra historia.