2015-09-05

Películas estrenadas en los años 20 y años 30

Desde El regador regado;o El viaje a la Luna de Méliès (1902), han pasado más de cien años, pero hay que ver estas películas iniciales para entender el cine, su nacimiento y como ha ido evolucionando hasta las grandes producciones de nuestro siglo que pronto será de tecnología 4.0 
En los años 20 y principios de los 30, aún sin medios sonoros, los actores y actrices lo decían todo en sus actuaciones "mudas". Con su sobreactuación, podíamos escuchar y ver sus sentimientos, sus pensamientos y sus sueños. Con realismo o Surrealismo, los personajes ilusionistas o críticos, nos hablaban de sus vidas sin voz.
Viaje a la luna

También había películas con mucho humor y aventura, que contrarrestaban con una época de crisis social y crack económico; de conflictos bélicos mundiales, de revoluciones, y de un sentir en el ambiente de lo que se avecinaba...

Y como no, se hicieron las primeras producciones de animación de 
Walt Disney,

en donde la fantasía nos transportaba a un mundo ideal, donde el bien SIEMPRE triunfaba sobre el mal.

Ahí va otra tanda de buenas películas que he visto y que van del año 20 hasta el 1938:




El chico (1921). Director:  Charles Chaplin. Intérpretes: Charles Chaplin, Edna Purviance, Jackie Coogan, Carl Miller, Tom Wilson, Henry Bergman.


Uno de los “clásicos” por excelencia del gran genio por antonomasia del cine cómico, que supuso incluso un mayor éxito, reconocido por el mismo Charles Chaplin en su autobiografía, después de su estreno en Nueva York.

El chico (The Kid) ya no nos presenta únicamente al vagabundo Charlot en sus andanzas hilarantes por el mundo –tampoco los estudios querían verlo actuar solo en largometrajes-, sino que comparte el protagonismo con su alma gemela, un niño huérfano convertido a golfillo, obligado a hacer diabluras para poder sobrevivir, y que encuentra en Charlot la ternura y la protección paterna. Es una película que mezcla la bufonada con el drama-sátira de una sociedad empobrecida y cruel, sobre todo con los más débiles, los niños.

En el aspecto negativo, la cinta también fue criticada ya que algunas secuencias con efectos de fantasía (o ensoñación) están tan mal hechas que llegan a desprestigiar al gran maestro de la crítica social. Estas escenas se nos presentan como algo extraño en la pantalla.

El gran triunfo de The Kid fue recaudar el costo total de la película (más de doscientos mil dólares), y reembolsarlo múltiples veces. Un apunte más: Jackie Coogan fue un niño prodigio, llegando a convertirse en millonario, para acabar siendo en su madurez un actor mediocre y fracasado.
the kid

El ladrón de Bagdad (1924). Director:  Raoul Walsh. Intérpretes:Douglas Fairbanks, Julanne Johnson, Anna May Wong, Sojin, Snitz Edwards, Charles Belcher.

En un principio, cuando ves El ladron de Bagdad te parece que te vas a dormir del aburrimiento. Esta película, según algunos críticos, está inspirada en los espectáculos expresionistas alemanes de posguerra, donde se daba más importancia a la estética que al papel de los actores. La película se salva gracias a la exuberancia interpretativa de Douglas Fairbanks (otro acróbata precedente de Burt Lancaster), un personaje aventurero, mitad bravucón mitad playboy (sólo hay que verlo con el torso desnudo, cinta en la frente, y pendiente largo en la oreja con la exótica princesa, interpretada por Anna May Wong).
Aparte del excelente trabajo de Fairbanks, visualmente puede parecer un pastiche, con escenarios fríos e irreales, pero la escena final de la alfombra sobrevolando esa mágica y fascinante ciudad de Bagdad, proyectando sus sombras sobre tejados y minaretes reflectantes, nos hace cambiar de opinión, gracias al genio del diseño cinematográfico, William Menzies, que nos hace creer que no se trataba de una simple superposición de imágenes.

El ladrón de Bagdad


La quimera del oro (1925). Director: Charles Chaplin. Intérpretes: Charles Chaplin, Georgia Hale, Mak Swain, Tom Murray, Malcom Waite, Betty Morrisey.

Anteriormente a esta genialidad titulada originalmente The gold rush (aka La quimera del oro), Charles Chaplin se puso manos a la obrar para volver a realizar producciones de prestigio –recordemos que había sido vapuleado en The Kid por sus intentos de hacer escenas con efectos oníricos que fueron un fiasco-. No puedo hablar de ellas, porque no las he visto, pero si que puedo hacer una pequeña mención: Vacaciones (1921) una crítica de la burguesía; Día de paga (1922), donde el vagabundo tiene por primera vez una esposa, interpretada por Phyllis Allen; The Pilgrim (1922), un film largo y muy cómico. Y también, Una mujer de París (1923), en la que hacía un tres en uno: guionista, productor y director (la actriz principal era Edna Purviance, que ya había trabajado con él de forma habitual). Llegamos a 1925, y Chaplin vuelve a realizar una maestría de película, La quimera del oro, con unas secuencias de humor, de aquellas de no parar de reír, hasta que se saltan las lágrimas (experimentado en primera persona). ¿Quién puede olvidar a Charlot asando y comiéndose su propia bota, como un trozo de bistec crudo, y los cordones, como largos fideos? Desternillante y brillante filme propio de uno de los más grandes de la historia del cine.

El acorazado Potemkin (1925). Director: Sergei M. Eisenstein. Intérpretes: Alexandre Antonov, Vladimir Grigorievitch Barsky, Grigori Alexandrov, Mikhail Gomarov.

Cuando estudié la asignatura de Historia en la Universidad, El acorazado Potemkin aparecía como icono en el capítulo de la Revolución rusa y de las discrepancias entre el capitalismo y el nuevo régimen oriental. No se podía dejar de hablar de esta gran obra de Sergei Eisenstein, y los que realmente queremos aprender con el cine, no podemos dejar de verla. No es sólo un filme, sino que es el símbolo de un cambio político e ideológico que se estaba produciendo a nivel mundial. Es una especie de docudrama, aunque no es fiel a la verdadera realidad, pero el director sí que consigue mostrar el deseo de un pueblo de conseguir la libertad, y dejar de estar hambrientos y oprimidos. 
Potemkin

Eisenstein juega con diferentes elementos: con las expresiones individuales de personas que sufren (una campesina con un ojo sangrante, cristales rotos de sus gafas , rostro horrorizado), pero también con la colectividad, la masa moribunda en Odessa, las luces y símbolos, el dramatismo y la fuerza emotiva. Está considerada como la mejor película soviética a nivel emocional. Muy recomendable.

Amanecer (1927). Director:  F.W. Murnau. Intérpretes: George O´Brien, Janet Gaynor, Margaret Livingston, Bodil Rosing, J. Farrell MacDonald.
OSCAR: Dir. Artística, fotografía y Secundaria Janet Gaynor.

El primer Oscar de la historia fue para la actriz de esta película de 1927, Janet Gaynor. La primera edición y la primera Mejor actriz de la historia de Hollywood. Pero lo más preciso es destacar el oscar por la extraordinaria producción artística de Murnau. Esta película la trajo bajo el brazo el director alemán, cuando se trasladó a EE UU a trabajar para William Fox, -en Alemania ya había sido famoso por Nosferatu, el vampiro (1922) con lo cual era una cinta alemana, y los escenarios podían ser cualquier lugar–es curioso que en el prólogo, se avisa de este tema de localización incierta-. 

Es un drama, una lucha entre el deseo obsesivo y la inocente bondad, el temor y el amor. Al ser una película sin sonido, con subtítulos breves, hay que dar más importancia a las actitudes, gestos y acciones de los protagonistas. El trabajo de cámara es muy bueno, al que le acompaña un juego de trucos de fotografía. Amanecer (Sunrise) no tuvo éxito, pero con los años se ha convertido en uno de los títulos imprescindibles en las filmotecas de cine clásico.

chien andalus



Un perro andaluz (1928). Director: Luis Buñuel. Intérpretes: Pierre Batcheff, Simone Mareuil, Salvador Dalí.

Tratar de hablar del Surrealismo en cuatro líneas en surrealista. Abarca tantos temas, y es tan amplio el término, que sólo me detendré en lo que concierne al surrealismo implícito en este corto de 16 minutos, creado por Luis Buñuel con la colaboración de su amigo el pintor surrealista Salvador Dalí. ¿Cómo explicar el argumento? Es complejo. Son imágenes simbólicas inquietantes: para la corriente surrealista, pueden ser expresiones oníricas, o deseos reprimidos (sexualidad, violencia) por la sociedad convencional. Hay que verla y cada uno que saque su punto de vista surrealista.


Y el mundo marcha (1927). Director: King Vidor. Intérpretes: James Murray, Eleanor Boardman, Bert Roach, Estelle Clark, Daniel G. Tomlinson, Dell Henderson.

Al éxito de Amanecer en esta etapa del cine de los años 20, le siguió Y el mundo marcha que trata una historia urbana, con reminiscencias del expresionismo alemán -como la antes citada película-, con unos personajes tan normales como si fueran nuestros vecinos, o nosotros mismos, sin ir más lejos. Tienen nombres comunes (Mary y John), se mueven en una sociedad muy común, pero Vidor sabe sacar partido a sus actores, sobre todo a Murray que está espléndido en su faceta más dramática, y Boardman, que era la esposa en la vida real del director.



Luces de la ciudad (1931). Director: Charles Chaplin. Intérpretes: Charles Chaplin, Virginia Cherill, Harry Myers, Florence Lee, Hank Mann.

El sonoro ya había dado sus primeros pasitos, pero Chaplin quiso realizar esta película siguiendo los cánones de cine mudo, porque consideraba que para su cine, era un estilo más puro. Luces de la ciudad (City Lights) es una bonita historia de amor y de amistad, en donde Charlot se enamora de una florista ciega, que es Virginia Cherill, y salva a un ricachón del suicidio. Se suceden escenas muy cómicas, con otras patéticas, pero acaba en final feliz. Otra maestría del gran Charles Chaplin.


Tarzan de los monos (1932). Director:  W.S. van Dyke. Intérpretes: Johnny Weissmuller, Maureen O'Sullivan, Neil Hamilton, C. Aubrey Smith.

Recuerdo que pasaba divertidas tardes de sábado viendo las aventuras de un hombre que se llamaba Tarzán, que iba en cueros y con una especie de tela de ante colgando en sus partes nobles, (lo de taparrabos lo supe después), que había crecido rodeado de los animales de la selva, y gritaba de una forma especial para avisar a los elefantes cuando necesitaba su ayuda. Su transporte, saltar de liana en liana. Mataba un cocodrilo con sus propias manos, y era capaz de nadar un río a la velocidad de la luz (por los efectos de la cámara de movimientos acelerados). Hablaba de una forma muy ininteligible y su mejor amigo era un chimpancé llamado Cheeta.
Tarzán de los monos


Esta película está basada en una nóvela de Burroughs, y el campeón olímpico de natación Johnny Weissmuller se encargo de hacer todas las acrobacias, nadar y saltar para interpretar al héroe de la jungla.
Después de ésta, se hicieron más secuelas, como Tarzán y su compañera (*), o Tarzán y su hijo, y hubo otros actores que también interpretaron este papel. Su compañera, Jane, la guapísima irlandesa Maureen O´Sullivan –madre de la también famosa actriz Mia Farrow- (lo que no deja de ser curioso en el puritanismo de la época, que una pareja viviese sin estar casada era una exploradora inglesa de clase alta, que en un safari es salvada por Tarzán, se enamora, y se queda con él, a vivir en una choza, con los elefantes, y a volver a civilizarlo, tratándolo más como una madre que como su compañera de vida. Lo más famoso: el grito especial de Tarzán que todos los niños queríamos imitar en nuestro juegos de infancia.


Freaks, la parada de los monstruos (1932). Director:  Tod Browning. Intérpretes: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, Henry Victor.

Magistral obra basada en la novela “Spurs”, una cinta de terror muy alejada de otras del mismo género como Frankenstein, La Momia o Drácula. Freaks, de Tod Browning tiene elementos que la convierten en película de culto, incluso de ciclo de cine fórum, de análisis psicológico y documental. Lo más aterrador es que los personajes, a diferencia de la momia que es un monstruo irreal, en La parada de los monstruos son actores con unas malformaciones físicas y sensoriales que dan verdadero estupor. Y todos ellos conforman un circo de las monstruosidades, expuestos al público, para mofa, escarnio o provocación. Combinado todo con la propia vida de estos seres, que aman, ríen, lloran y se odian entre ellos. 
Este filme, que no ha llegado a cuajar como éxito de los años 30, yo la recomiendo no por su freakismo aterrador, sino por su sensibilidad al tratar el tema de las personas que son “diferentes” .
King Kong

King Kong (1933). Director: Merian C. Cooper. Intérpretes: Fay Wray, Robert Armstrong, Bruce Cabot, Noble Johnson, James Flavin.

Es la película con mayor éxito en la historia del género de monstruos cinematográficos. El mito de la bella y la bestia, en esta ocasión con un gigantesco gorila, que es todo bondad. Sus efectos especiales (Kong no medía más de 45 cm y un Fay Wray que era un muñeca en muchas secuencias) y el suspense, desde el primer minuto que aparece Kong, hacen que el interés no decaiga en todo el resto de metraje. El montaje, a pesar que apreciamos ciertos parches, es impecable. Cabe destacar que ninguna secuela, ni siquiera el King Kong de 1976, con un presupuesto millonario y protagonizado por Jessica Lange, ni el remake de Peter Jackson de 2006, son comparables con esta magnífica obra del cine de género de terror de los años 30.


Sopa de ganso (1933). Director:  Leo McCarey. Intérpretes: Groucho Marx, Margaret Dumont, Harpo Marx, Chico Marx, Zeppo Marx, Louis Calhern, Raquel Torres.

Mi idolatrado Groucho, con su humor irónico y surrealista, su caracterización icónica, fumando un puro inacabable, su bigote falso y su traje de etiqueta. Su gestualidad y sus frases lapidarias. El encaje de la genialidad de Groucho, y su gran intelecto, con la vivacidad y compenetración de sus hermanos, Chico y Harpo (y Zeppo, el menor, que dejó de actuar cuando se acabó su contrato con la Paramount), que aunque estando en segundo plano, se necesitan unos a otros. 
Sopa de ganso es una crítica política, desternillante. Un país imaginario, que tiene como mandatario a un loco descerebrado encarnado por Groucho, capaz de declarar la guerra a su vecino por un “quítame de ahí esas pajas”, y unos espías cambiando de bando a su antojo (Chico y Harpo) es uno de los argumentos más divertidos y anárquicos de los filmes de los Hermanos Marx. Es una gracia detrás de otra, y no hay números musicales que rompan el ritmo nodal. Lo más destacable: la escena del espejo. No os la explicaré porque vale más que la veáis con vuestros propios ojos.


La vida privada de Enrique VIII (1933). Director:  Alexander Korda. Intérpretes: Charles Laughton, Binnie Barnes, Robert Donat, Elsa Lanchester, Merle Oberon, John Loder, Everley Gregg. 
OSCAR: Mejor actor 
Enrique VIII

Hay películas que tienen la marca "Director" , y esta es una de ellas. La marca Korda, se caracterizó por mostrar una Inglaterra llena de valores tradicionales, llegando a ser imprescindible para la industria del cine británica. Historia de Enrique VIII desde la decapitación de Anne Bolena y sus cuatro esposas posteriores. A mayor gloria de Laugthon cons su humor inglés, merecedor del Oscar por su interpretación de rey obeso y aquejado de gota, y la de su esposa en la vida real, Elsa Lanchester (la famosa “novia de Frankenstein").

La reina Cristina de Suecia) (1933). Director: Rouben Mamoulian. Intérpretes: Greta Garbo, John Gilbert, Ian Keith, Lewis Stone, Elizabeth Young, C. Aubrey Smith.


El cine de los años 30 se caracteriza por la consolidación de los grandes estudios cinematográficos. Desde la Paramount, MGM, 20CenturyFox, Warner Bros., hasta la Universal, Columbia y RKO, cada uno de estos imperios tenían sus propios actores y actrices distintivos, sus directores e incluso, sus propios productores.

Greta Garbo fue una de las “megaestrellas” de la Metro (de ahí su famoso eslogan “Más estrellas que en el cielo”), así como Clark Gable, Myrna Loy, William Powell y Joan Crawford.

Divinas estrellas, inimitables, únicas, como Greta Garbo que siempre estuvo bajo el manto de la MGM, realizando grandes películas, como la que ahora apuntamos: la biografía dramática de la reina Cristina, un papel hecho a su medida por ser sueca y en la cual desarrolló su marcada personalidad, independiente, con un aspecto andrógino, y fuerza interpretativa. Mamoulian crea junto con Garbo y Gilbert una obra con un estilo personal, con diálogos filmados a plano-contraplano, y con gran sentido plástico. Una singularidad, es que realmente Greta Garbo fue la que tuvo siempre la última palabra en la forma de realizar este filme. Fue la reina del filme en todos los aspectos.


Sucedió una noche (1934). Director:  Frank Capra. Intérpretes: Clark Gable, Claudette Colbert, Walter Connolly, Roscoe Karns, Jameson Thomas, Ward Bond.
OSCAR: Mejor película, Director, Actor Gable, Actriz Colbert, guión.


Frank Capra, ganó Óscars en la categoría de mejor película y dirección dos veces en la misma década. Estos premios se los llevó Sucedió una noche en 1934 y Vive como quieras (**) cuatro años más tarde, en 1938. Aprovecho en este espacio para para hacer una pequeña reseña sobre esta última. Las dos tienen un componente de laisser faire, excentricidad, con diálogos muy bien construidos, humor satírico y crítico hacia las clases adineradas y superficiales. En las dos cintas, Capra demuestra la cotidianidad de los personajes, algunos nadando contracorriente. Ver estas películas te deja con la sensación de que se puede ser feliz de otra manera. En esta que nos ocupa, el papel de Gable y Colbert en guerra de sexos todo el tiempo acaba en tablas, reciprocidad combativa entre los dos personajes, de clases sociales distintas y de ideologías contrapuestas. Muy divertida.



Tarzán y su compañera (1934).* Director: Cedric Gibbons. Intérpretes: Johnny Weismuller, Maureen O´Sullivan, Neil Hamilton, Paul Cavanagh, Forrester Harvey.

*(Ver la reseña en Tarzán de los monos de 1932).

Sucedio una noche

La pimpinela escarlata (1935). Director: Harold Young. Intérpretes: Leslie Howard, Joan Gardner, Merle Oberon, Raymond Massey, Nigel Bruce.


Cinta de capa y espada, aventuras y acción. Son películas entretenidas, como El Zorro, El prisionero de Zenda, Scaramouche, y otros héroes literarios, que luchan contra la injusticia en la sombra (después vendrían otros héroes enmascarados como el llanero solitario, Batman, Superman, Spiderman, etc.). 
La Pimpinela es un lord inglés, Sir Percy Blakeney, pretencioso y arrogante, –la planta ya le iba a Leslie Howard-, casado con una cultivada actriz francesa Marguerite St. Just (¿el juego de palabras entre el apellido St Just y la nobleza de la Pimpinela es una casualidad?). Lo que nadie sabe, es que el misterioso “Pimpinela escarlata” es Percy, quien protege y ayuda a los aristócratas para evitar que pasen por la guillotina de la Revolución francesa.


El capitan Blood (1935). Director:  Michael Curtiz. Intérpretes: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Lionel Atwill, Ross Alexander, Guy Kibbee.(* Ver Robin de los bosques)



Una noche en la opera (1935). Director: Sam Wood. Intérpretes: Groucho Marx, Margaret Dumont, Harpo Marx, Chico Marx, Kitty Carlisle, Allan Jones, Sig Ruman.

Ya vuelven los Hermanos Marx, después de haber desmontado un país en Sopa de Ganso, o de estar en El Oeste, ahora los encontramos haciendo de las suyas en el mundo de la lírica. Groucho sigue agobiando a una madura Margaret Dumond (haciendo el papel de diva) con sus cínicos e hirientes comentarios sobre la voluptuosidad y el poder adquisitivo de actriz. Pero, Margaret lo aguanta todo de Groucho, porque se le escapa la risa continuamente. 

Es una serie de diálogos, acciones y líos que no te permiten estar serio ni un segundo. Lo mejor: el camarote donde viajan los Marx y que se va llenando de gente, hasta abarrotarlo. Y aquella frase famosa de “y dos huevos fritos”. Sorprende la enorme inventiva de Groucho, la mímica de y el silencio de Harpo, y el “estrafalario extranjero” representado por Chico.
Y dos huevos fritos



Treinta y nueve escalones (1935). Director: Alfred Hitchcock. Intérpretes: Robert Donat, Madeleine Carroll, Lucie Mannheim, Godfrey Tearle, Peggy Ashcroft, John Laurie, Helen Haye.


Esta película fue uno de sus grandes thrillers, cuando aún trabajaba en Inglaterra, después de El hombre que sabía demasiado (versión original de 1934, y de la que posteriormente, haría un remake americano con James Stewart y Doris Day). Treinta y nueve escalones fue una adaptación que hizo Hitchtcock de una novela de John Buchan de 1915. Tiene un ritmo continuo, que nos deja en suspense a lo largo de sus 81 minutos. Para el director, fue una de sus películas favorita, porque explotaba sistemáticamente un tema que ya era clásico en él: el hombre inocente que es incriminado con pruebas circunstanciales y que debe huir tanto de la policía como de los mismos espías. Todo ello para demostrar su inocencia y hallar a los verdaderos culpables. Y lo que no pueden faltar en las películas del maestro del suspense son los gritos imprevistos, y en esta los hay desde el inicio.



Al servicio de las damas (1936). Director: Gregory La Cava. Actores: William Powell, Carole Lombard, Alice Brady, Gail Patrick, Mischa Auer, Eugene Pallette, Alan Mowbray.


Una de las comedias clásicas de los años 30, donde las situaciones cómicas están interpretadas magistralmente por Carole Lombard y William Powell. El personaje, un vagabundo que Lombard rescata de los basureros y lo convierte en su mayordomo, pero haciendo de él lo que se le antoja. William Powell se encuentra a merced de cuatro mujeres de un mismo hogar, que llegan a volverlo loco con sus antojos, peticiones, diálogos e intriga. Tiene ciertas connotaciones con los años de la Depresión, y al final da un giro inesperado.

San Francisco (1936). Director: W.S. Van Dyke. Actores: Clark Gable, Jeanette MacDonald, Spencer Tracy, Jack Holt.
OSCAR: Sonido
San Francisco



Problemas de amor entre el dueño de un saloon (Gable) y una cantante (MacDonald) en medio de una catástrofe: el terremoto que arrasó la ciudad de San Francisco en 1906. Miscelánea de todos los géneros: romántico, drama, musical y catástrofe. Cabe destacar la maestría del montador y el técnico de montaje, Gillespie, que para la secuencia del terremoto, utilizó unos efectos logrados con imanes electrónicos que mantenían en pie los edificios y caían al cortar la corriente. Los hordas de ciudadanos se unen para reconstruir la ciudad al ritmo de la canción pegadiza que canta Jeanette MacDonald, titulada “San Francisco”. Qué imaginación.

Tiempos modernos (1936). Director: Charles Chaplin. Intérpretes: Charles Chaplin, Paulette Goddard, Henry Bergman, Chester Conklin, Stanley Stanford, Hank Mann.

Charles Chaplin

Un diez para una de las mejores de la época, de la década, y de la historia del cine. Una sátira sobre la rutina en las fábricas, la discriminación laboral, la mecanización exagerada, pero también del desempleo que desemboca en problemática social, movimientos de protesta, todo desde la vis cómica del personaje de Charlot. Tiempos modernos es clásica y tan actual a la vez. Actúa con Paulette Goddard (quien fue su tercera esposa) y son un dúo magistral en esta gran película de Chaplin.

La gran ilusión (1937). Director: Jean Renoir. Intérpretes: Jean Gabin, Eric Von Stroheim, Pierre Fresnay, Marcel Dalio, Jean Dasté.

Como reza el título, una ilusión es un sueño, el sueño irónico de ser camaradas en guerra, aún siendo enemigos. Unos prisioneros de guerra franceses que se encuentran en un campo de prisioneros alemán, y allí entablan amistad, incluso, la nobleza de sus corazones hace más cercano al enemigo, y ya no hay diferencias. Más allá del horror de la guerra, en el contexto que viven estos prisioneros hay similitudes: están las vivencias diarias, el honor, la educación, están los anhelos, y también las similitudes de clase. Pero en definitiva, es solo una ilusión de estos hombres, ya fuesen comandantes alemanes, capitanes franceses, o soldados judíos, pues fuera del cautiverio, la guerra no distingue de clases ni de valores morales. Es un drama conmovedor, sensible, y más pacifista que bélico. Estuvo prohibida durante la ocupación alemana en Francia por su mensaje humanista tan evidente.



Capitanes intrépidos (1937). Director: Victor Fleming. Actores: Spencer Tracy, Freddie Bartholomew, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, Mickey Rooney, John Carradine. OSCAR: Mejor Actor Tracy

 Otra carismática historia de amistad, entre un niño y un pescador de atunes portugués, que nos hace reir y llorar a partes iguales. Freddie Bartholomew es el típico pobre niño rico, malcriado, y acostumbrado a tener lo que quiere con malos modales. Pero, todo cambia el día que por una desgracia cae por la borda del barco donde viaja con su padre, y lo rescatan los marineros de un pesquero de Gloucester. Allí, el capitán Manuel Fidello (interpretado por Tracy y gran merecedor del Oscar) pondrá a raya al joven 



Blancanieves y los siete enanitos (1937). Director:  Walt Disney. Película de animación
OSCAR: Premio honorífico.

Algún día llegará mi príncipe, cantaba Blancanieves. Lo que sí llegó fue el éxito mundial del primer largometraje de Walt Disney, que hasta el momento había hecho cortos con Mickey, Minnie y Pluto. Blancanieves y los siete enanitos es un cuento de los hermanos Grimm, animado por la factoría Disney, que mezcla terror, esperanza, amistad, decepción y amor. La diversión está en los siete característicos enanitos y en el efecto visual de los animales del bosque. Es preciosista por lo que respecta a los colores, y la luminosidad de las imágenes. Si no fuera por todo ello, la historia es verdaderamente un enfrentamiento aterrador. 


Olivia (1937). Director: George Stevens. Intérpretes: Katherine HepburnFranchot Tone, Eric Blore, Fay Bainter. 


Fue la primera película en la que tuve el placer de ver actuar a la gran Katherine Hepburn. Es una actuación más remilgada, cursi, y demasiado teatral, exagerada, pero ella no deja de mostrar su fuerte fuerte personalidad, su empeño en triunfar y conseguir al amor que la desconoce.


Vive como quieras (1938). Director: Frank Capra. Intérpretes: James Stewart, Jean Arthur, Lionel Barrymore, Ann Miller, Mischa Auer.(** Ver Sucedió una noche)
OSCAR: Mejor película y director.

Jezabel (1938). Director:  
William Wyler. Intérpretes: Bette Davis, Henry Fonda, Fay Bainter, George Brent, Margaret Lindsay, Donald Crisp.
OSCAR: Mejor actriz Davis y mejor actriz sec. Bainter


Jezabel tiene similitudes con la historia argumental de Lo que el viento se llevó. De hecho, según fuentes bien informadas, Davis fue compensada por no haberle ofrecido el papel protagonista en Lo que el viento se llevó. Y su personaje en Jezabel quedaría marcado en la memoria de los espectadores, y dejaría huella en la misma Davis. Una joven sureña, mimada y egoísta (como Scarlet O´Hara) que hace lo imposible para conseguir a su amado (Henry Fonda), con argucias que la llevan hacia caminos inesperados. Fonda está muy bien en su papel de galán obstinado, y Fay Bainter ganó el Oscar por su interpretación como la tía de Bette Davis. Del egoísmo a la redención.

Jezabel
La fiera de mi niña (1938). Director:  Howard Hawks. Actores: Cary Grant, Katherine Hepburn, Charles Ruggles, May Robson.

Divertida comedia de enredo, con un gran felino incluído en la película, protagonizada por una de las parejas más famosas -actuando, evidentemente-, dos estrellas fulgurantes como lo fueron Katherine Hepburn y Cary Grant. Es un filme llevado por completo por una alocada, e imposible Hepburn, y un tímido guapo científico, personaje de Cary Grant. Es una acción constante de líos que arma la Hepburn y que Grant intenta desliar con su carácter más tranquilo y pasmado. Pero, es tan fuerte la personalidad de Hepburn, que el profesor acaba viviendo las situaciones más rocambolescas e hilarantes que se puedan imaginar.

Películas de Disney



Argel (1938). Director: John Cromwell. Intérpretes: Charles Boyer, Hedy Lamarr, Sigrid Gurie, Joseph Calleja, Alan Hale, Gene Lockhart.

Es la historia de Pépé Le Moko, interpretado por el actor Charles Boyer, un reputado ladrón que se enconde en la cashba de Argel, tras el robo de un importante alijo de joyas. Allí tiene inmunidad, en principio, pero para su mal, ha de seguir huyendo del inspector de policía de la ciudad Slimane (Calleja), que no cejará en su empeño hasta poder apresarlo. Mientras huye, se entrecruza en los callejones con un preciosa compatriota, Gaby (Lamarr), que le recordará con añoranza su Francia natal, y de  la que se enamorará perdidamente. Esta película es un thriller de acción, que John Cromwell dirige con gran acierto, basándose en una adaptación de 1937 de la popular novela francesa "Pépé Le Moko" de Roger D´Ashelbe

errol flynn robin hood

Robin de los bosques (1938). Director: Michael Curtiz. Actores: Errol Flynn, Olivia de Havilland, Basil Rathbone, Claude Rains, Patric Knowles, Eugene Cooper, Alan Hale.
OSCAR: B.S.O., dir. Artistica, montaje


Errol Flynn fue escogido por el magnate de la Warner, Jack Warner, quien vio en este australiano el niño que todos llevamos dentro. Anteriormente, Warner buscaba con ahínco un actor inglés que protagonizará la aventura de piratas de Sabatini Capitán Blood(*), y fue el escogido. Pero su acento australiano, un cierto aire pueblerino, la falta de plenitud de Olivia de Havilland, y la poca malicía de Basil Ratbone, la hicieron una película menor que la que ahora nos ocupa, aunque sus escenas de acción y batallas son espléndidas.


En Robin Hood o Robin de los bosques (aka), Warner vuelve a considerar a esta pareja formada por la bella y delicada Havilland y el apuesto elegante Flynn (no sería la última vez que rodarían como pareja cinematográfica) para hacer de Robin y Marian. Una pareja emblemática y que es un gozada ver actuar en esta película. Y el tándem Curtiz-Flynn la convierten en una de las míticas, y que siempre recordaremos por su color, por la belleza y simpatía de sus actores, por la vitalidad y nobleza de Flynn, por el peor malo de Rathbone, que hace el papel de Sir Guy; y por la historia de amor tan apasionada entre Robin y Marian. Aventura maravillosa en Technicolor que hay que ver.